A LAS CABRAS COJAS, POCA SIESTA

Frase que indica que si  hay alguna dificultad, no se puede uno dormir en los laureles.

Los cabreros aprovechaban la hora de la siesta de los guardas del campo para llevar a la finca a las cabras a pastar. Si había alguna cabra coja, a esa no la dejaban descansar nada para que le cundiese.